| Artículos | 15 MAR 2010

El CIO en la mediana Empresa

Pedro Riera.
Tenemos en nuestro país centenares de empresas de tamaño medio, y hasta grandes empresas, que facturan centenares y hasta miles de millones, con varios miles de empleados que tradicionalmente han descuidado sus Sistemas de Información, al no considerarlos, en su momento, críticos para el negocio. Para algunas ha sido algo que hay que tener, pero sin saber muy bien para que. Son empresas muchas veces de tipo familiares, de dueño, que ha experimentado crecimientos importantes en las últimas décadas y que se encuentran en todos los sectores.

Y sobre todo, si han crecido rápidamente es frecuente encontrar un cierto desorden y hasta el caos, por falta de una línea estratégica, y casi siempre unido con una fuerte desconexión entre Sistemas de Información (Departamento de Informática se suele denominar) y el negocio.

La llegada de Internet ha empezado a despertar muchas inquietudes, ha cogido a muchos desprevenidos, en algunos casos se ha visto y se está viendo una oportunidad (Negocios on-line B2B, B2C, tiendas on-line…) pero los sistemas obsoletos, no-integrados, con aplicaciones propietarias - cuyo mayor reto suele ser el mantenerlos funcionando - impiden el progreso, el cambio. Y cuando esto se pone de manifiesto, todo son prisas, sino urgencias.

Es curioso observar que con el cambio de siglo y la implantación del euro, tantísimas empresas no se pusieran al día, en un momento en que muchas otras empresas aprovecharon para renovar sus sistemas, implantando ERP’s, y plataformas escalables de soporte al negocio. Son numerosos los casos de estas empresas que se han dado cuenta de la importancia y, sobre todo, del valor que las TI pueden aportarles. No solamente, para mantener la información básica, facturación, la contabilidad y las nóminas, sino para ayudar a reestructurar la empresa, hacerla más eficiente y productiva y en definitiva ayudarla a crecer, con sistemas escalables y a corregir sus objetivos de negocio. Los ejemplos de empresas pioneras o simplemente que han apostado decidida y estratégicamente por sistemas avanzados han abierto muchos ojos.

En los últimos tiempos y a pesar de la crisis, la demanda de auténticos CIO (en contraprestación a los “Jefes de Equipo” que se encuentran más de lo que muchos pueden imaginar) está aumentando.

El perfil de estos CIO o Directores de Sistemas es claro: por supuesto, ha de dominar la tecnología, sobre todo las plataformas de ERP’s, CRM’s, BI, Sistemas On-Line e Internet transaccional, pero no es suficiente. Ha de ser líder, y no solo en su departamento, ha de tener visión estratégica, entender y meterse a fondo en el negocio (tener un buen MBA es una gran ayuda para ello), entender de verdad que la informática es un servicio, un medio (por cierto, cada vez más “comoditizado”, más asequible por todo el mundo), y que en definitiva está ahí para soportar los objetivos del negocio, mejorar los procesos, hacer la vida fácil a los usuarios, y aumentar la productividad real de la empresa. Y esto va mucho mas allá que el hacer las nóminas, la contabilidad, la facturación… Se trata de soportar el negocio en su totalidad y de un modo integral, con información integrada fluyendo a todos los niveles, desde el obrero en la fábrica al primer ejecutivo de la empresa.
Todo lo anterior, que parece obvio, en la vida real escasea mucho más de lo deseable. Son muchas las empresas que lo están entendiendo y por ello están buscando cada vez más al líder tecnológico con visión empresarial que ayude al negocio, no solo sustituyendo los muchos (centeneras, miles) sistemas obsoletos y arcaicos que estarán repartidos por la geografía española, sino contribuyendo a la reorganización de la empresa y a la optimización de los procesos para una auténtica mejora de la eficiencia y de la productividad.

Todo lo anterior precisa de un elemento organizativo adicional, que parece obvio y se ha repetido hasta al saciedad, y que sin embargo, sigue sin estar implementado en muchas organizaciones: el CIO no dará toda la contribución y valor que puede aportar si no es Miembro del Consejo de Dirección, y reporta al primer Ejecutivo de la organización. Esto es definitivo y hay mil ejemplos que lo corroboran, y sin embargo seguimos viendo a muchos Directores de Sistemas o de Informática que no están presentes en el Comité de Direccion, reportando a segundos y hasta terceros niveles de dirección en la empresa.

Afortunadamente las nuevas generaciones de dirigentes empresariales, bien formadas y preparadas, cada día lo tienen más claro, y buscan la tipología de CIO que estamos describiendo. Y cuando esto ocurre, vemos que el CIO, inicialmente temido (sobre todo por el miedo a o desconocido), después de muchas batallas acaba consiguiendo el reconocimiento de los usuarios, de los directores funcionales y puede demostrar que tiene bien ganado su puesto en el Comité de Dirección.


Pedro Riera es socio de Seeliger y Conde.

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