| Artículos | 22 OCT 2008

Eye Tracking: ¿en qué se fijan sus clientes?

Tags: Actualidad
Oscar García

El seguimiento de la vista o Eye Tracking es un conjunto de técnicas orientadas a determinar qué es lo que llama la atención de las personas en una escena, dónde fijan su vista en cada momento y durante cuánto tiempo observan cada elemento. Esta información permitirá averiguar quées lo que se mira y, sobre todo, qué es lo que se ve, pues no siempre que se mira algo se llega a ver, es decir, se es consciente de su presencia.

Actualmente sigue siendo una tecnología reservada a tareas de investigación y de desarrollo de productos, aunque se espera que su evolución sea muy rápida en los próximos años, hasta el punto de poder llegar a convertirse en interfaz de uso cotidiano en dispositivos de consumo.

Quizá parezca que se trata de una tecnología muy relacionada con la informática moderna, pero lo cierto es que las primeras investigaciones en este área datan de los años 50, aunque por aquella época los dispositivos empleados eran bastante menos respetuosos con el sujeto de estudio, más invasivos y mucho más incómodos. Llama la atención el dispositivo ideado en 1898 por Delabarre y Huey, en el que se sujetaba una palanca al globo ocular, que a su vez accionaba una polea para dibujar el movimiento del ojo durante la lectura de un texto.

Las primeras observaciones se remontan a 1879, cuando Louis Émile Javal descubrió que durante la lectura de un texto los ojos no realizan un movimiento continuo, sino que hacen varias paradas denominadas "fijaciones" enlazadas por rápidos movimientos llamados "sácadas" o movimientos sacádicos. El único momento en que el cerebro puede procesar la información es durante las fijaciones, de manera que durante las sácadas realmente no vemos prácticamente nada.

Hoy en día la tecnología ha mejorado estos dispositivos hasta conseguir que no sean nada invasivos y su uso resulte totalmente transparente para el sujeto de estudio. Es el caso de los Eyetrackers de Tobii, basados en luz infrarroja que, durante unos días, hemos tenido ocasión de utilizar y que usaremos de base para este artículo.

Los monitores de Tobii constan básicamente de dos elementos independientes, pero integrados bajo una sola carcasa. Por un lado un monitor TFT de 17 o 24 pulgadas, dependiendo de a qué uso se vaya a destinar (los de 24" son idóneos para trabajar con reproducciones de libros o revistas, al poder mostrar una doble página de tamaño A4 al 100%) y por otro el sistema de seguimiento propiamente dicho.

Para el seguimiento se utilizan dos fuentes de luz infrarroja (infrarrojo cercano y de baja potencia, que no es dañino) colocadas en la parte superior e inferior del monitor, que se encargan de iluminar la cara del sujeto de forma imperceptible para el ojo humano. Además, en la parte inferior hay dos cámaras que recogen el reflejo de la luz infrarroja en las pupilas, determinando la posición tridimensional de ambas y el diámetro de las mismas.

Después, la información de la posición de los ojos, junto con la grabación de vídeo de todo lo que ha aparecido en la pantalla y la imagen en vídeo del usuario, se envía al ordenador mediante una interfaz Ethernet para que sea analizado por el software.

Además, el fabricante también dispone del equipo de seguimiento sin monitor, para el análisis de escenas no electrónicas, como puede ser una revista, una valla publicitaria o el lineal de una gran superficie, entre otros.

Del laboratorio al mercado
En una primera fase, las aplicaciones de seguimiento ocular fueron la investigación en áreas de psicología o medicina, y en ellas se sigue utilizando exitosamente en estudios de percepción o en el diagnóstico temprano de enfermedades como el autismo, en la que los individuos afectados tienen dificultades para centrar su atención en situaciones en las que el resto de la población lo hace sin problemas.

En un uso más comercial, el Eye Tracking es un excelente elemento de análisis de usabilidad, permitiendo elegir la ubicación idónea para los controles de, por ejemplo, la interfaz de una aplicación informática o una página web, colocándolos allí donde los usuarios tienden a mirar y evitando las zonas de la pantalla donde pasarían desapercibidos. De este modo una interfaz desarrollada después de un análisis de seguimiento de la vista, será percibida como más intuitiva y sencilla de usar que otra que tenga los mismos elementos pero colocados en lugares más desfavorables.

Todos hemos sufrido alguna vez la frustración de no encontrar la función que buscábamos en una aplicación, para acabar descubriendo que todo el tiempo estuvo delante de nuestros ojos, pero no la habíamos visto.

Esta fase de desarrollo de la tecnología ya es de aplicación a un gran número de empresas de multitud de sectores. Cualquier producto que disponga de varios elementos con los que tengan que interactuar las personas puede someterse a un análisis para mejorar la distribución de estos elementos.

El desarrollo de páginas web es uno de los sectores donde más se está hablando de seguimiento ocular, probablemente por su facilidad para analizar en un monitor y por la relación directa entre percepción de la página e ingresos generados. Por ejemplo, seguro que si la página web de su empresa tiene una sección de tienda le interesa saber cuánto tardan los visitantes que lo buscan en ver el enlace, y cuánto tardan en hacer clic en él. Y si se financia con publicidad, estará interesado en conocer qué zonas de la página son las que más miran sus visitantes para colocar allí los anuncios.

 


 

 

El ojo como ratón
Siguiendo la línea de evolución, encontramos la siguiente fase, que es el control de ordenadores con la vista por parte de discapacitados. Aquí entra en juego un nuevo elemento, pues no sólo se trata de determinar dónde mira el usuario, sino que con sólo mover los ojos sea capaz de controlar las funciones del ordenador, introduciendo así la interactividad.

La tecnología de Eye Tracking está llamada a sustituir al ratón, y el primer paso, sin duda, son precisamente las personas que no pueden hacer uso de este periférico. La posición exacta de la mirada puede asociarse al puntero del ratón, haciendo

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