| Artículos | 20 SEP 2009

Las claves de la informática en la nube"

Análisis completo de un nuevo modelo de computación
La definición exacta de cloud computing sigue siendo controvertida, aunque se podría establecer como el suministro dinámico de hardware, software o servicios desde terceras empresas a través de una red. De hecho, cloud computing es un modelo de computación más que una tecnología. En él, son los proveedores los que administran los recursos de TI de sus clientes, a petición de éstos. Éstas son las claves del modelo ‘en la nube’.

En el nuevo modelo de computación todos los servidores, redes, aplicaciones y demás elementos relacionados con los centros de datos están disponibles para los usuarios finales y de TI a través de Internet, de manera que pueden adquirir sólo el tipo y cantidad de servicios informáticos que necesiten. Este modelo se diferencia del tradicional en que los clientes no administran sus propios recursos de TI. En su lugar, se conectan a la ‘nube’ para conseguir servicios de infraestructura, plataformas (sistemas operativos) o software (como aplicaciones SaaS), tratando a ésta como si fuese un centro de datos interno o un ordenador que ofreciese las mismas funciones.

¿Qué es 'cloud'?
A pesar de los comentarios mordaces de quienes conocen la industria y de las metáforas imprecisas pensadas para explicar la virtualización y cloud computing a las masas, salta a la vista que no es cierto que el mundo empresarial de la informática esté volviendo al modelo del mainframe.
Actualmente, el hardware, el software y las redes son más baratos, flexibles y tolerantes con cualquier cosa que quiera hacer un usuario o un administrador de un centro de datos. En lugar de hacer a los usuarios esperar días o semanas para cualquier cambio o informe, los centros de datos típicos pueden añadir fácilmente almacenamiento extra o potencia de computación para dar cabida a una promoción de ventas online, por ejemplo.
Por otro lado, los presupuestos limitados, una mala economía y un hardware que ha sobrepasado con mucho las exigencias de las aplicaciones empresariales han aumentado la presión sobre los CIO para que, además de demostrar que están gastando el dinero en TI de manera eficaz, lo hagan de verdad.
La virtualización –además del modelo de cloud computing dentro del que suele funcionar– responde a casi todo lo necesario, brindando al CIO la posibilidad de cubrir un pico de una semana a exigencia suya abriendo el grifo para la potencia de computación que necesite una unidad de negocio. Una capa de software de virtualización permite a un banco de servidores compartir la carga de trabajo, y al CIO dotar a una unidad de negocio de un 10% más de capacidad de almacenamiento o potencia de computación, en lugar de tener que comprar servidores nuevos que añadan 10 veces la capacidad necesaria.
El milagro del concepto de mainframe es la abstracción, la habilidad de ocultar las complejidades del sistema al usuario final y ofrecerle toda la potencia y capacidades que necesite. La World Wide Web es la capa de abstracción más amplia de las TI, oculta la complejidad de la red global con cientos de miles de servidores especializados y datos recónditos que están detrás de los motores de búsqueda y los enlaces.
En TI, virtualización suele significar virtualización del servidor. Un servidor físico actúa como alojamiento para varios servidores virtuales, cada uno de los cuales funciona en una capa de software llamada hipervisor cuyo trabajo es parcelar el almacenamiento, la memoria y otros recursos de computación mientras hace que cada servidor virtual crea que está funcionando sólo en un ordenador autónomo.
Cloud computing lleva esa abstracción un paso más allá. En lugar de hacer que cada servidor parezca varios, hace que el CPD completo, que consta de servidores, dispositivos de red, administración de sistemas, seguridad, almacenamiento y otras infraestructuras, parezca un solo ordenador, o incluso una sola pantalla.
La idea es permitir que las empresas compren exactamente la cantidad de almacenamiento, potencia de computación, seguridad y otras funciones de TI que necesiten a los especialistas en computación de centros de datos .
Los servicios de correo electrónico basados en la web, desde Google y Yahoo! a servicios de copias de seguridad como Carbonite o MozyHome, las aplicaciones de gestión de recursos para el cliente como Salesforce.com, los servicios de mensajería instantánea y voz sobre IP de AOL, Google, Skype, Vonage y otros son servicios de cloud computing, ocultos detrás de otra capa de abstracción que hace que parezcan incluso más sencillos a los usuarios finales, quienes desean el tipo de potencia de computación sofisticada que pueden ofrecerles.
En realidad, hay tres tipos básicos de cloud computing: la infraestructura como servicio, que ofrece parrillas o grupos de servidores, redes, almacenamiento y software de sistemas virtualizados diseñados para aumentar o reemplazar las funciones de un CPD completo; la plataforma como servicio, que ofrece servidores virtualizados en los que los usuarios pueden hacer funcionar aplicaciones ya existentes o desarrollar otras sin preocuparse por mantener los sistemas operativos, el hardware del servidor, el balance de carga o la capacidad de computación; y el software como servicio, la forma de cloud más conocida y usada. SaaS ofrece todas las funciones de una aplicación tradicional sofisticada, pero a través de un navegador web, no de una aplicación instalada localmente.

'Cloud', ¿para qué?
Según quienes la critican, hay tantas razones para no desear cloud como para usarla. Los argumentos a favor son sencillos: conseguir servicios de CPD sofisticados bajo demanda, exactamente en la cantidad que necesite y pueda pagar, a un nivel de servicio acordado con el proveedor, con una capacidad que puede aumentar o reducir a voluntad propia.
No obstante, si hay alguien más que posea la infraestructura informática de la que depende, quizás no tenga el control que necesite sobre sus datos y el funcionamiento de sus aplicaciones, o ni siquiera la posibilidad de revisar o cambiar los procesos y políticas bajo los que deben funcionar los usuarios autorizados. Muchos proveedores de software se están apresurando para rellenar este hueco del mercado con herramientas de administración, pero esta gama de productos es bastante joven.
Además, los clientes de la nube se arriesgan a perder los datos al cerrarlos en formatos patentados, pueden perder el control sobre los datos porque las herramientas para ver quién los está usando o quién puede verlos cuando se mueven a través de la red son inadecuadas, o pueden perder la confianza porque no saben cuándo ni cómo han peligrado los datos.

Posibles problemas
Las ‘nubes’ tienen algo más que problemas legales; también existen problemas técnicos, según la consultora Enterprise Strategy Group: “Si con la virtualización es complicado gestionar un entorno en el que sus aplicaciones juegan al escondite y el hardware le miente, con las ‘nubes’ es incluso peor. Hay que intentar administrar un hardware que le está mintiendo y que es de otra persona”.
En cloud no está implicada una sola ‘nube’. Todos los proveedores de SaaS y servicios de infraestructuras usan tecnologías y estándares distintos, lo que significa que cada relación con cada proveedor será diferente. No es posible instalar una aplicación o un proceso empresarial para 'l

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