BIG DATA | Noticias | 02 ENE 2017

Tres lecciones de liderazgo aprendidas tras la victoria de Trump

El columnista Rob Enderle reflexiona sobre las elecciones presidenciales de 2016 y las lecciones del negocio de la tecnología que sus líderes deben aprender.
Learn Lead
Rob Enderle

A medida que nos preparamos para volver al trabajo tras las vacaciones, y muchos de nosotros empezamos a temer el viaje a Las Vegas y al CES, apuesto a que aún estás discutiendo sobre las elecciones. Hay mucho sobre lo que reflexionar, por ejemplo, cómo Obama lo hizo tan bien con analytics y Clinton tan mal. Creo que hay tres grandes lecciones de tecnología que se pueden aprender de los resultados de las elecciones:

El poder de las firmas de tecnología reside en la tecnología

Esto parece obvio, aunque ha sido muy mal comprendido. Clinton tenía prácticamente a toda la industria tecnológica en su esquina y muchas de las firmas vendían soluciones de analítica. Sin embargo, ella parecía valorar a las compañías por su dinero y por su apoyo político verbal. Las firmas, en lugar de ayudar a Clinton a obtener analíticas adecuadas para que pudiera tomar mejores decisiones, donaron dinero y firmaron cartas contra su oponente, el cual tenía a su lado a una persona especializada en tecnología, Peter Theil, quien se centró casi exclusivamente en… espera… tecnología. Un tipo de tecnología centrado en tecnología vale más que todas las personas de la industria tecnológica enfocadas en política.

Las percepciones ganan

Mi frase favorita es: “la percepción es el 100% de la realidad”. Me sorprende la cantidad de personas dentro y fuera del mundo tecnológico que no consiguen comprender esto. El iPod, iPhone y, especialmente, el iPad, se han vendido gracias a las percepciones que tiene la gente que cree que son dispositivos mágicos, personas que han hecho cola durante días para ser el primero en conseguir uno. Estos aparatos no eran ni son tan especiales, pero mientras la gente piense que sí lo son, la realidad no importa.

Trump controló agresivamente las percepciones alrededor de sus oponentes, llegando a renombrarlos. Esa es la piedra angular de la estrategia FUD (miedo, incertidumbre y duda), la capacidad de cambiar el nombre de un producto de la competencia y hacer que la gente piense que no vale nada. Trump únicamente hizo un mejor trabajo en la gestión de las percepciones, y la realidad nunca importó tanto, algo que sus oponentes parece que no consiguieron entender. 

Hágalo simple

Esta es una regla para tener siempre presente. La organización de Trump era relativamente simple y él era el portavoz principal. Rara vez formaba parte del mensaje, pero cuando lo hacía no había otros mensajes que distorsionasen el principal.

Clinton tenía varios sustitutos, incluso algunos parecían más capaces que ella. Esto la hizo parecer débil, y su mensaje, aparte de ser "antiTrump", fue relativamente complejo y mucho más difícil de entender. La complejidad se interpone en el camino de la buena ejecución y una de las razones por las que Trump ganó es porque tenía una organización mucho más simple.

Lecciones obvias

Desafortunadamente, muchos ejecutivos de empresas tecnológicas no tienen estas cualidades.  Me sorprende cuántos de éstos usaron su relación con Clinton para obtener visibilidad y notoriedad y no para ayudar a su candidato a ganar. En particular, Meg Whitman (CEO de HPE), cambió de candidato a mitad de las elecciones y escogió el caballo perdedor, lo que dinamitó cualquier oportunidad que hubiese tenido de conseguir un cargo público. 

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