CAPITAL HUMANO | Noticias | 02 NOV 2016

Tres secretos para una presentación efectiva

Hay tres errores habituales que cometen las empresas cuando lanzan un nuevo producto o servicio.
IG Solutions-Presentación Corporativa
Rob Enderle

Las empresas llevan décadas cometiendo errores en las presentaciones, parece que han olvidado tres reglas básicas sobre como hacerlo bien.Vamos a recordarlas.

El objetivo es vender el producto

No todo el mundo tiene la misma capacidad para transmitir, pero en todos los equipos hay personas con una capacidad natural que con un poco de formación y práctica son capaces de transmitir emoción y motivación. En muchas ocasiones el éxito, o no, de un producto puede estar basado en la calidad de la presentación. Por lo que conviene estar seguro que la persona encargada de la presentación tenga la orientación correcta para vender el producto o servicio.

Establecer un contexto

Una explicación clara que identifique el problema del cliente, explique porqué se produce y cuál es su importancia.  Posteriormente hay que explicar la métrica o la tecnología que puede solucionarlo, y finalmente contar el testimonio de un cliente satisfecho con el resultado y por qué lo está.

Entretener a la audiencia

Mantener la atención de la audiencia es muy difícil, tiene muchas distracciones: teléfonos, tabletas, apps, etc. Así que hay que mantener la atención. Si no se puede mantener la atención, dará igual lo que esté contando porque no lo recordarán al final del evento. No se trata de gastarse mucho dinero en llevar a un grupo a un sitio lejano y éxotico donde a la vuelta solo hablen del lugar y no recuerden a qué han ido. La estrella de la presentación tiene que ser el producto.

Tres errores habituales al lanzar productos
Hay tres errores comunes que las empresas hacen al lanzar un producto o servicio. Seleccionan presentadores sin habilidades de presentación y ventas. Se olvidan de proporcionar el contexto necesario para el cliente, mencionar características y métricas sin ponerlas en contexto no tiene sentido. Y, por último, en muchos casos se pone en marcha un evento con muchos medios y mucho trabajo que se podría haber hecho de una forma más eficaz y mucho más economico.

Por último, señalar que hay que medir el resultado y no en la satisfacción del cliente, sino en lo bien que se cumplieron los objetivos. El objetivo no es conseguir que el cliente clasifique la presentación, el objetivo es cambiar una impresión o vender un producto. 

 

 

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