GOBIERNO TI | Artículos | 15 JUL 2011

Proliferación de incertidumbre

Eugenio S. Ballesteros.
Estamos en un sector donde el ritmo innovador es galopante y, consecuentemente, en las decisiones de contratación que toman los CIO tiene que contemplarse y valorarse un factor tan importante para evitar que, en relativamente corto período de tiempo, su apuesta de futuro entre en umbral de obsolescencia.

Esta evidencia viene agravada –desde que entramos en crisis y recesión– con la necesidad del CIO de tener que tomar decisiones, inmerso como está, en un maremágnum de incertidumbre económica. Se impone la supervivencia profesional, sin hacer dejación de funciones, teniendo que afrontar vicisitudes, y salvar escollos, que en otras coyunturas se producirían con menos frecuencia. Algunos ejemplos expongo a continuación.

Filtraciones en el entorno del CIO
El CIO está obligado a guardar el máximo hermetismo en cualquiera de las fases de preparación de los expedientes de contratación, evaluación de ofertas, y en la decisión final, si quiere salvaguardar su propósito de que no se produzcan filtraciones hacia el entorno proveedor. Si, además, en cualquiera de las fases del proceso de contratación, se comete intencionadamente alguna irregularidad tendente a propiciar un resultado de adjudicación concreto o incrementar las probabilidades de éxito de algún proveedor el CIO debe tener la absoluta seguridad de que, más o menos pronto y más o menos públicamente, alguno, o varios, de su equipo de trabajo próximo, o por quienes pasa la documentación, serán proclives a facilitar determinada información a proveedores con los que se trata muy amigablemente porque está seguro, por experiencias anteriores, que sabrán premiar adecuadamente su valorada atención. Se sorprenden algunos CIO de que, en posiciones interesadas, dispongan de correcta información respecto a sus andanzas en los procesos de contratación y adjudicación sin pensar que, incluso con profesionales contratados –no pertenecientes, por lo tanto, a la plantilla del usuario– pueden producirse hechos de amiguismo con el proveedor.

Menos presupuestos TIC para 2012
La ocupación y preocupación del CIO de la Administración General del Estado (AGE), hasta que finalice la actual legislatura, debe ser la de parchear, parchear y parchear para que no se pare nada. Porque, cuando estiman que los Presupuestos TIC para 2012 serán cerca de un 20% inferiores a los de 2011 habrá que recomendar a los CIO de la AGE que no se hagan los valientes reclamando más asignaciones a sus superiores políticos, ya que lo único que pretenden estos, en el momento actual, es acabar la legislatura sin que les echen. Por ello no estarán dispuestos a escuchar –menos a admitir– la más mínima insinuación de los CIO alegando que los recursos TIC son insuficientes.

Cambio de modelo
La economía ha cambiado tan radicalmente respecto a recientes épocas anteriores –con indicios inequívocos de que no volverán a repetirse con similares niveles– que, insoslayablemente, en la AGE tienen que plantease un estudio en profundidad encaminado a cambiar sustancialmente de modelo en la gestión de las TIC. Tienen que trabajar, ya no sobre supuestos escenarios, sino respecto a la cruda realidad en la que estamos instalados. Sobre esta base debe imponerse que la transformación en la gestión de las TIC tiene que ser indefectiblemente profunda. No puede mantenerse, porque es imposible que sobreviva, un modelo –siempre teniendo en cuenta el vuelco de la economía– en el que cada ministerio, organismo e incluso departamento dispone de su cortijo informático, más o menos grande.

Sugerencia a considerar
La incertidumbre entre los CIO de la AGE ante la dudosa supervivencia del modelo actual de gestión de las TIC es entendible porque, si los políticos de turno analizan referencias de países de nuestro entorno en los que ya se han decantado por iniciativas innovadoras, y las consideran rentables, podrían tomarse aquí decisiones similares. Si se deciden por servicios y soluciones que propicia la nube, se podrían programar trasformaciones en profundidad y pioneras, en esa línea, aunque fuera, inicialmente, en ámbito limitado. Por ejemplo, iniciando una primera fase con aquellos ministerios ubicados a lo largo del Paseo de la Castellana, en Madrid, y los que estén próximos a él. En esta dinámica, con las correcciones oportunas en el proceso de cambio de modelo –y verificando y cuantificando resultados– se dispondría de información suficiente para valorar la conveniencia o no de continuar con el proyecto, incorporando más ministerios. Habría que tomar en consideración también, y calcular, la repercusión que tendría en otras empresas proveedoras de nuestro sector el hecho de que, por el “efecto de la nube”, perdieran sus oportunidades de firmar algún contrato con las AGE. La proliferación de incertidumbre, es una constante.


Eugenio Ballesteros es analista y columnista de ComputerWorld y CIO.

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