Liderazgo | Noticias | 23 JUN 2020

El impacto de la crisis de COVID-19 en el gasto TIC será desigual

Los datos que recoge el informe ‘IT Economics 2020’ sobre el impacto de la crisis de la COVID-19 en los planes inmediatos de los/as CIO españoles muestran que la necesidad de recortes a corto plazo está siendo muy desigual de unas partidas presupuestarias a otras y entre sectores.
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José María López, analista de IDG Research

Parece una eternidad, pero lo cierto es que aún no han transcurrido ni tres meses desde la irrupción de la crisis provocada por la pandemia de la COVID-19 y el conjunto de los analistas proclamamos tener una foto bastante aproximada de cuál ha sido su impacto numérico en la salud del mercado de la tecnología, bien desde la perspectiva de los fabricantes y operadores, bien desde la de los clientes empresariales, incluso desde la de los consumidores domésticos.

El panorama que dibujan todas las opiniones autorizadas al respecto puede calificarse como unánimemente catastrófico, pero es importante no perder de vista el trazo fino acerca de cómo se han visto afectados los diferentes ámbitos tecnológicos, y de qué modo se han trastocado los planes de las organizaciones españolas, para ser capaces de cuantificar cuál podrá ser la evolución cercana —y sobre todo, la salida— de la crisis, y, lo que para nosotros es lo más importante, tratar de identificar qué papel tendrían las iniciativas digitales que ya estaban en curso a la hora de mitigar sus consecuencias. 

Los datos que recoge nuestro informe IT Economics 2020 acerca del impacto de la crisis de la COVID-19 en los planes inmediatos de los/as CIO de nuestro país muestran, obviamente, que la necesidad de recortes a corto plazo está siendo muy desigual de unas partidas presupuestarias a otras, y que existen grandes diferencias entre unos sectores muy afectados y otros que parecen haber salido casi indemnes

Destacan, de todos modos, tres aspectos fundamentales: que el nivel de gasto en la contratación de servicios profesionales va a caer de forma muy acusada durante el ejercicio; en sentido contrario, que las inversiones en la órbita del puesto de trabajo digital van a sufrir mucho menos las consecuencias que el resto de los ámbitos tecnológicos (incluso en contextos de recortes acusados), y, fundamentalmente, que aún existe una gran incertidumbre acerca de qué camino tomar, aspecto poco destacado en la mayoría de las predicciones del mercado.

 

El nivel de gasto en la contratación de servicios profesionales va a caer de forma muy acusada durante 2020

 

A pesar de que, en este punto, hay voces que predicen que las organizaciones van a reforzar a corto plazo la inversión en ámbitos tecnológicos emergentes, que van a continuar con sus proyectos estratégicos sin ninguna modificación o que incluso se revisitarán proyectos que se despriorizaron en su momento, nosotros creemos que la realidad va a ser bastante más simple; así, estimamos que muchos de los recortes forzados por la crisis no podrán justificarse con un sentido estratégico visible, que la incertidumbre va a nublar muchas decisiones, que el impacto sobre el presupuesto del año que viene va a ser muy relevante y que el refuerzo o no del papel e influencia del área de TI a raíz de esta situación dependerá de muchos factores, y no solo del acierto o no de sus movimientos. 

Lo que parece más probable en medio de todo este panorama es que, más allá de esta crisis y cuando sus efectos se vayan diluyendo, las empresas seguirán con la misma línea que ya seguían en sus iniciativas digitales —y con sus mismos problemas y conflictos—, y que los ámbitos tecnológicos llamados emergentes y los denominados tradicionales no van a variar demasiado su peso en el mix de prioridades más allá del año que viene.

 

Las inversiones en trabajo digital van a sufrir mucho menos las consecuencias que el resto de los ámbitos tecnológicos

 

Muchos ven en la lucha contra la pandemia y sus efectos una oportunidad para que afloren, desde ya mismo, una miríada de iniciativas tecnológicas avanzadas en múltiples ámbitos (inteligencia artificial, IoT, redes avanzadas, smart cities, etc.), pero nos tememos que la realidad de las cosas y el peso mismo de las restricciones pueden acabar enfriando mucho esas expectativas, al menos por el momento. La transformación digital seguirá su curso, pero no será menos importante la transformación del modelo de trabajo, la simplificación de los procesos, o la desconexión de los empleados de la atadura de sus oficinas.
 

 

 

 


 



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