Sanidad | Noticias | 03 OCT 2018

Realidad virtual en el hospital; el aliado idóneo para el tratamiento terapéutico

El Hospital Universitario La Paz prueba el uso de la realidad virtual para el tratamiento terapéutico de niños que se han enfrentado a un trasplante hepático.
gregorio marañon-utad
Nerea Bilbao

Al pensar en realidad virtual aplicado a la sanidad, la primera imagen que se impone al menos  a quien está familiarizado con el mundo tecnológico, es el de un cirujano con unas gafas llevando a cabo una intervención quirúrgica.

No es casualidad, ya se conocen casos donde las tecnologías más disruptivas se han colado en centros sanitarios. Microsoft, junto con el madrileño hospital Gregorio Marañón presentó hace un año un proyecto que llevaba la realidad aumentada al quirófano. Aplicada en este entorno, la tecnología permite al especialista acceder a toda la información del paciente (TAC, resonancias, radiografías y modelos de reconstrucción en 3D) además de mejorar las intervenciones y acortar los tiempos.

El último proyecto que ha combinado tecnología avanzada y procesos de atención sanitaria se está probando en el Hospital Universitario La Paz. El centro hospitalario se ha convertido en el primero a nivel mundial en albergar un proyecto terapéutico en realidad virtual para mejorar el proceso de trasplante hepático pediátrico.

La iniciativa ha sido desarrollada por el Instituto de Investigación de La Paz-IdiPAZ, la Asociación Española de Ayuda a Niños con Enfermedades Hepáticas y Trasplantados Hepáticos-HePA, U-tad y Jump into Reality, esta última dedicada al desarrollo de los contenidos interactivos. La propuesta se basa en tres acciones, explica al otro lado del teléfono a NetworkWorld Laura Raya, Dra. experta en realidad virtual en la U-Tad: el proceso de prevención, de distracción y de concienciación.

Uno de los objetivos es entrenar a los niños en situaciones estresantes o potencialmente traumáticas para que una vez llegado el momento puedan controlar los estados de ánimo. Ya durante el tratamiento médico, se pasa a la implantación de terapias capaces de distraer a los pacientes del dolor abstrayéndoles a otro mundo, el virtual. “La colocación de una vía para un niño puede ser muy doloroso y traumático”, explica Raya. El círculo se cierra con el proceso de concienciación, que prevé adherir al tratamiento a los niños y a su entorno y ayudarles a comprender lo que va a pasar (rutinas, medicación, cuidados posteriores).

Está demostrado, cuenta la especialista, que el paciente siente menos dolor cuanto está atento a otra cosa. Por eso, en la dase de distracción se presenta a los niños un mundo virtualizado agradable e infantilizado, “para que puedan abstraerse de dónde están”.

El proyecto, promovido por Erika Guijarro, psicóloga especialista en tratamientos con esta tecnología, aún está en sus inicios y su desarrollo, implantación y normalización requerirá “mucha ayuda”. No obstante, los pasos dados y los resultados obtenidos dan lugar al optimismo.



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