| Artículos | 20 ABR 2009

El gestor (de TI) en los tiempos del cólera

El difícil reto de cambiar el motor del avión en vuelo
Jaime García.
Ahora que hasta la economía o, mejor dicho, los indicadores económicos, se han dado cuenta del "nuevo contexto" y cualquiera puede hablar de crisis sin ser tachado de agorero, parece interesante tratar de entender cuál puede ser el rol de la tecnología y sus gestores (CIO) para capear la tormenta que se avecina.

Lo primero que llama la atención es el rol completamente distinto que juega la tecnología en esta crisis, cuando la comparamos con crisis precedentes. Si en las crisis del 2001 la tecnología era vista como la culpable, ahora se ve como la solución y no sé cuál de las dos cosas da más miedo desde el punto de vista del CIO, que una vez más vuelve a estar en el ojo del huracán. Sin embargo, esta vez el miedo no es porque su rol se cuestione sino por el inmenso reto que supone el hecho de que la estrategia TI es ineludiblemente la base de la transformación organizacional que trae implícito el cambio de contexto en el que estamos inmersos. Se trata sin duda de una prueba de fuego en la que el CIO tiene una enorme oportunidad de ganar peso de negocio demostrando que conoce como pocos la operación y los procesos de su organización.
Cualquier crisis supone dos retos que parecen ir en direcciones contrarias: por un lado, mantener la máquina corriendo y, por otro lado, cambiarla, porque las crisis siempre son síntomas de que algo no se hizo como se debía y, como cualquiera sabe, cambiar el motor del avión mientras que sigue volando siempre fue una tarea complicada. Pues bien, a este difícil reto se enfrenta hoy el CIO: no dejar que esto se pare y ser herramienta del cambio.

Tecnología para que la máquina siga corriendo
En el corto plazo las medidas a tomar van ligadas a la reducción de costes y a la optimización. Pero hay dos consideraciones importantes en lo que a estas medidas se refiere:

1- Gastar menos no es invertir menos: en el presupuesto TI la partida de costes suele representar el 85% del 'cash-out' total frente a las inversiones que suponen el 15% restante. Aunque desde luego las inversiones han de priorizarse, es un error frecuente en momentos de crisis el centrar los ahorros en la reducción de la inversión. Gastar menos no es invertir menos, es invertir mejor y la práctica totalidad de las medidas de reducción de costes operativos necesitarán una inversión.

2- No se trata de reducir los costes TI sino de que las TI reduzcan los costes: parece un trabalenguas pero no lo es; los costes deben mirarse desde una perspectiva amplia. Mire fuera del departamento TI, en la mayoría de las organizaciones existen nichos en otros departamentos y procesos en los que las TI pueden conseguir ahorros de costes muy significativos. La pregunta no es cómo reducir los costes TI sino cómo las TI pueden reducir los costes.

3- Base su estrategia en mucha táctica: la coyuntura en la que estamos hará que sean mucho más fáciles de justificar proyectos e inversiones con retornos muy a corto plazo. Aunque se trate de proyectos de cierta magnitud, busque 'quick wins' o hitos que permitan la justificación casi instantánea de cualquier inversión.

4- Nada, absolutamente nada es incuestionable: en momentos como éstos hay que replantearse muchas cosas y todo puede cuestionarse: Khaneman ya explicaba que en momentos difíciles baja la aversión al riesgo, y por ello puede ser buen momento para tomar decisiones.

5- La transparencia es un mandamiento: justifique, razone, explique… no se trata sólo de serlo sino también de parecerlo. La comunicación interna siempre fue el punto más débil de los departamentos de TI y es crítica en momentos como éstos.

6- Ante todo mucha calma: piense que habrá vida después de la crisis, estamos en un túnel y no en un pozo (eso al menos esperamos) y es importante no quemar nuestras naves. El departamento TI es un ecosistema complejo, en el que muchos agentes externos e internos intervienen y la supervivencia de todos ellos es importante. Negociar está bien pero todo tiene un límite.

Tecnología para cambiar
Dicen los clásicos que es difícil salir de la crisis con los procesos, herramientas y maneras que las causaron: no olvide que las crisis siempre traen consigo un cambio de modelo y parece que las organizaciones que sobrevivan a esta crisis deberán ser capaces de transformarse de manera significativa. La tecnología tiene un rol fundamental para afrontar algunos de los cambios.

1- Organizaciones desnudas: la información ya no es algo a ocultar, todo el mundo ve todo: sus clientes, sus empleados, sus competidores. Las tecnologías han hecho que parar la información sea imposible; recuerde, su organización está desnuda. Aproveche la tecnología para "abrirse el Kimono" ya que todo el mundo ve todo, lo mejor es que se lo contemos nosotros. La tecnología es una herramienta fundamental para conseguir esta transparencia que va a ser la norma en el futuro cercano.

2- Globalización 3.0: una nueva ola de globalización (según Thomas Friedman, la 'globalización 3.0'). Una ola en la que ya no son los países/imperios ni las multinacionales el centro de la globalización, sino que son las personas. La "globalización de las personas" que ya estamos empezando a vivir (esta crisis ha sido un claro ejemplo: un señor de Wisconsin deja de pagar su hipoteca y eso hace que el fondo de inversión de tu cuñada valga un 20% menos. ¡Conexiones globales entre personas!) y que hace que sea cada vez más irrelevante dónde vives o estás para entender para quién trabajas, qué es lo que haces, quién te financia. En este entorno, las tecnologías van a permitir a las organizaciones convertirse en ecosistemas abiertos capaces de localizar el mejor recurso en cada momento independientemente de dónde esté y de si es un recurso propio o de terceros.

3- La era de la participación: la gran revolución que estamos viviendo es la de la participación. Entender que los mercados van a ser cada vez más una conversación (como decía el Cluetrain Manifesto) y adaptar nuestros esquemas a una nueva realidad supone un inmenso reto: la tecnología va ayudar a las organizaciones a "escuchar", a ser más porosas y capaces de crear comunidad con sus empleados, partners y clientes.?


Jaime García Cantero es director de análisis de IDC.

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