| Artículos | 15 SEP 2010

Nuevo curso, nuevas asignaturas

El CIO ante las nuevas realidades del negocio
Jaime García.
Con la llegada del nuevo curso, merece la pena dedicar un tiempo a reflexionar sobre las “asignaturas de negocio” sobre las que el CIO tendrá que examinarse este año. Como digo, tendencias que está experimentando el negocio pero que tienen un altísimo grado de componente tecnológico. Estamos en septiembre pero toca ponerse a estudiar. Para el CIO, no es que la evaluación sea continua, es que es en tiempo real.

La ubicuidad es un don, generalmente asociado a lo divino, que permite estar en todas partes a la vez. Sin tratar de divinizar a nuestras organizaciones, es cada vez más cierto que éstas no pueden verse limitadas espacialmente. Si la movilidad corporativa prometía poder trabajar desde cualquier lugar ampliando el “perímetro” de las organizaciones, la fase siguiente, la de la ubicuidad, va más allá: elimina el “perímetro” partiendo de dos premisas básicas: el trabajo es una actividad y no un lugar, y las organizaciones no son conjuntos cerrados sino suma de relaciones e intereses o, yendo más allá, no son entes materiales sino realidades virtuales.

La organización es la red
Si hace años Sun Microsystems hizo famoso el lema “The network is the computer” hoy podríamos ir más allá y afirmar que “The network is the organization”. Ningún modelo permite definir mejor las nuevas estructuras organizacionales que los modelos de red. La toma de decisiones, los flujos de información, la gestión del conocimiento y otras muchas funciones corporativas utilizan hoy los modelos de red de los que hace ya años hablaba Manuel Castells o más recientemente Thomas Malone y su Future of Work. Y es que en un entorno donde la información es el valor crítico de las organizaciones es imposible obviar los cambios que estamos viviendo en el concepto mismo de información. Internet ha revolucionado el concepto mismo de información. La información ya no es un activo que se posee sino que es un recurso al que se accede. No se trata ya de cuánta información se tiene, sino de cuánta se es capaz de tener. Y del mismo modo no se trata tanto de cuánto se sabe sino de cuánta gente que sabe eres capaz de localizar. Este concepto de información en red, de ecosistema de información, puede ser aprovechado de múltiples maneras por las organizaciones.

Los mercados son conversaciones
El impacto que van a tener las nuevas tecnologías en la comunicación es brutal. Pendemos del impacto que han tenido ya y tengamos en cuenta que estamos en los primeros 100 metros de un maratón. Sin duda, la gran revolución es la de la participación; entender que la comunicación va a ser una conversación (como decía el Cluetrain Manifesto) y adaptar nuestros esquemas a una nueva realidad de comunicación de muchos a muchos supone un inmenso reto.
- La comunicación corporativa y el marketing no son un discurso, son una conversación. Los modelos tradicionales ya no sirven: olvide la comunicación unidireccional
- La información ya no es algo a ocultar, nuestras organizaciones están desnudas, todo el mundo ve todo: clientes, empleados, competidores. Las tecnologías han hecho que parar la información sea imposible, las organizaciones están desnudas. La tecnología es una herramienta fundamental para “abrirse el Kimono”. Ya que todo el mundo ve todo, lo mejor es que se lo contemos nosotros.
- La tecnología ha bajado y seguirá bajando las barreras de entrada en el sector de la comunicación (crear un medio de comunicación hoy cuesta varios órdenes de magnitud menos). El futuro es que cada individuo es a la vez receptor y fuente de información: las estrategias de prensa/medios del pasado no sirven para un futuro de infinitos medios, para un futuro de infinitos creadores de opinión.

Todo es un servicio
Las necesidades de flexibilidad y su íntima relación con la competitividad de las organizaciones han vuelto a quedar de manifiesto en los últimos tiempos con las “dificultades económicas” que estamos atravesando. Para viajar ligeras de equipaje por este periplo por el desierto las organizaciones se ven inmersas en un proceso de dejar de pensar en activos para pensar en servicios.
Las organizaciones tienen así el reto de convertirse en ecosistemas de servicios, gestionándolos y combinándolos en tiempo real optimizando las sinergias entre ellos. Pero el reto es aún mayor porque estos servicios no sólo pueden ser prestados en cualquier lugar del mundo, sino que es indiferente en qué lugar se prestan. Los servicios del futuro (y esto tiene mucho que ver con el concepto de ‘cloud’) son “ geográficamente agnósticos”, haciendo el concepto físico de lugar completamente irrelevante.


Jaime García Cantero es analista independiente.

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