| Noticias | 26 DIC 2008

Objetivo: frenar la delincuencia

¿Se acuerdan cuando los delitos informáticos eran casi inexistentes y causaban pocos daños? Esos tiempos ya han quedado muy atrás y, ahora, éstos son casi tan peligrosos como los que se comenten en la vida real. Para combatirlos, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado han ido creando diferentes grupos o brigadas (en el caso de los españoles). La Guardia Civil dispone del Grupo de Delitos Telemáticos (DGT) comandada por el comandante en jefe Juan Salón, con el que Dealer World ha hablado y quien nos ha explicado a qué se enfrenta.
Bárbara Madariaga

Hace no muchos años, Internet no resultaba un peligro para nadie. La masificación de la red, y, sobre todo, el comienzo de las actividades empresariales, o el hecho de que ahora es posible compartir todo lo que se desea, ha hecho que los delitos por Internet se tengan que tratar como los “físicos”. Pues bien, como la importancia de los delitos informáticos va en aumento, las principales fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado han creado divisiones que se encargan de la investigación de este tipo de infracciones. Uno de ellos es el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil (GDT), creado en 1997 bajo otro nombre, Grupo de Delitos Informáticos, cuenta ya “con una experiencia y un bagaje importante que nos da cierta credibilidad en el ámbito judicial”, comenta Juan Salón comandante en jefe de la Guardia Civil del Grupo de Delitos Telemáticos.

La labor de este Grupo consiste “además de investigar los delitos que propiamente se comenten en Internet, nuestra misión se amplía y apoyamos a otros grupos de investigación”. Y es que, no hay que olvidar que la tecnología ya está presente en todos los aspectos de la sociedad, con lo que “también se usa Internet, y todo lo que rodea, para incumplir la Ley”, señala Juan Salón, que continúa asegurando que “por ejemplo, el blanqueo de capitales, que no es un propio delito de Internet, hoy en día se hace a través de la Red. Y no podemos dejar de lado que actualmente también se vende droga por Internet. Estos son sólo dos ejemplos que se pueden extrapolar a muchos otros, así que nuestra labor abarca la ayudaron los procedimientos a otros Grupos de investigación. Asimismo, también damos formación a aquellos Guardia Civiles que se integran a los equipos de investigación tecnológica que hay en cada una de las provincias de España”.

Las relaciones internacionales es otro de los puntos clave. “Somos el punto de contacto de la Guardia Civil en el mundo de las Nuevas Tecnologías”, asegura Juan Salón, que puntualiza que “también asistimos a seminarios o reuniones policiales tanto internacionales como nacionales”.

Convenio de Ciberdelincuencia del Consejo de Europa
Como hemos mencionado con anterioridad, los delitos informáticos ya no son un juego de niños. Variantes como el dinero, entre otras, hacen que éstos sean casi idénticos a los que ocurren día a día en el “mundo real”. El problema es la legislación. “Aunque España no ha lo ha ratificado, nosotros nos regimos por lo que marca el Convenio de Ciberdelincuencia del Consejo de Europa, ya que es un tratado con pretensiones de globalidad y que acabará siendo firmado por todos los países, por lo menos esa es la tendencia. En nuestro caso, éste es el que mejor define qué es un delito informático y que instrumentos procesales son los que se pueden utilizar, algo que normalmente no existe en la legislación de los distinto países”.

Y es que “el vacío legal existente es importantísimo”, señala Juan Salón, quien destaca que “una vez que todos los países hayan ratificado ese convenio, se ayudará a tapar ese vacío legal existente”.

Para realizar su trabajo, el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil ha dividido las amenazas en cuatro grupos: “contenidos, hacking, propiedad intelectual y fraude de la red”, afirma Juan Salón. La pornografía infantil, una de las amenazas que más repercusión social tiene, por lo que ésta supone, se engloba dentro del grupo de los contenidos, aunque no es el único que se trata. “Cada día existen más contenidos que son delictivos, tales como las injurias o calumnias a través del uso de Nuevas Tecnologías, fotografías que atentan contra la dignidad o el respeto a los difuntos, entre otros. Es decir, si vemos que hay imágenes que pueden conllevar conductas delictivas, lo investigamos”, puntualiza el comandante en jefe del GDT.

En cuanto a los problemas que se pueden encontrar, “la primera y principal, es que la investigación tecnológica es compleja, hay unos vacíos legales importantes, que generan inseguridad jurídica, y que, en muchas ocasiones, los delitos no se cometen propiamente en un único país”.De esta manera, la colaboración de las diferentes fuerzas de seguridad internacionales es fundamental. “Nosotros participamos en foros internacionales con la pretensión de generar los máximos contactos profesionales que nos permitan generar una confianza personal entre los distintos ciberpolicías. El fin es que esta confianza superponga a los canales oficiales de comunicación, los cuales son muy lentos, protocolarios, burocráticos y poco eficientes”. No obstante, “no siempre es posible la colaboración, ya que cada país es un mundo, tiene su propia legislación, y la comunicación se hace difícil”.

Sin llegar a traspasar la frontera, “la relación que mantenemos con la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) de la Policía Nacional, es muy buena. Aunque puede existir una rivalidad profesional, nos gusta trabajar de manera conjunta, ya que se así trasladamos a la sociedad la implicación de todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estados en la lucha contra la ciberdelincuencia y la imagen de que podemos trabajar sin ningún tipo de conflicto”.

 

Globalidad

Además del problema de la legislación, el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil también se enfrenta a otra dificultad, “la globalidad de la Red”. Y es que “los delincuentes no tienen porqué estar en España, sino que pueden estar físicamente en Rusia o en China, por poner un ejemplo, y nosotros estamos constreñidos a nuestra territorialidad”, puntualiza Juan Salón.

A pesar de lo que se puede pensar, y que muchos son los que afirman que los delitos evolucionan demasiado deprisa, Juan Salón discrepa y afirma que “lo que evoluciona rápidamente es Internet. En la actualidad se están generando nuevos espacios, servicios o escenarios de comunicación, y los delincuentes encuentran, en esos servicios, nuevas vías para delinquir. Por ejemplo, las redes sociales, que antes no existían, se han convertido en un nuevo escenario para cometer delitos, ya que se aprovechan de la información personal que los usuarios de las mismas publican y, como esto, hay muchos más ejemplos. El problema es la ausencia de leyes que entiendan qué es Internet y de qué manera evoluciona, con lo que no queda delimitado qué procedimientos de investigación se puede lleva a cabo. Con una Ley generalista bastaría, ya que, en resum

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