SEGURIDAD | Artículos | 09 JUN 2017

Asegurando la revolución digital

La revolución digital está llena de retos y oportunidades. Esperan a la empresa. Retos y oportunidades que transformarán su manera de trabajar, de relacionarse con los clientes e, incluso, hasta cómo se relacionan sus empleados entre sí. Una revolución digital que sólo tiene un propósito: preparar a la empresa para competir en el mercado del mañana.
transformación digital
Víctor Manuel Fernández

La revolución digital es toda una oportunidad para las empresas. Y lo es porque las prepara para competir en un mercado en el que la tecnología es la razón de ser y de competir. Un mercado dominado por herramientas y soluciones, un mercado cada vez más ágil y conectado y lleno de oportunidades.

Porque, ¿cuándo soñó una pequeña empresa, pongamos por caso de Soria, con vender sus productos a Japón? Eso ya está ocurriendo, y es gracias a la revolución digital. Y lo mejor de todo, valga la redundancia, es que lo mejor está por llegar. Pero, para eso, la empresa ha de estar preparada, ha de saber a qué retos se enfrenta para sortearlos con facilidad y aprovechar las innumerables oportunidades que surjan.

La era de las soluciones

Para afrontar esa revolución hay que confiar en herramientas y soluciones y aplicaciones diseñadas para mejorar sus procesos de negocio. Mejoran la productividad y sus resultados se traducen en una gran cantidad de beneficios para las empresas. Pero, para aprovecharlas en toda su extensión, hay que conocer las amenazas que las acechan. Amenazas de todo tipo, tanto dentro como fuera del país, que en ocasiones ponen en peligro los datos que la empresa maneja con dichas herramientas.

¿Quiere datos? Ahí va uno: en 2015, Symantec detectó cerca de 430 millones de malwares, es decir, algo más de un millón al día. Y, lejos de disminuir, la tendencia marca un crecimiento constante de dichas amenazas, de ahí la importancia de contar con soluciones de seguridad. Amenazas diseñadas para entrar en los entornos empresariales y causar daño. Sin más.

¿Mal menor aquellas herramientas y soluciones?, dirá alguno. Al contrario, se trata de algo inherente al uso de dichas herramientas. ¿O acaso los particulares que usan la Red no están expuestos también a todo tipo de amenazas para sus equipos, archivos y datos? ¿Y cómo las solventan? Exacto: confiando en soluciones seguras y apostando por políticas de seguridad claras y bien definidas. Si existe seguridad, nada hay que temer. Premisa básica de la revolución digital.

Llegado a este punto, también alguno dirá que para qué afrontar esa revolución digital con lo bien que está su negocio en la actualidad. Bien, es su visión, la de ahora. Pero ¿y dentro de 2 o 3 años? ¿Acaso no cuenta a su alrededor con ejemplos suficientes de cómo la tecnología está cambiando la manera de trabajar de las empresas? Compañías que han incrementado su productividad y beneficios gracias a la movilidad o que ahora son más ágiles gracias a la nube, por mencionar algunas tecnologías ya presentes en muchas compañías. Es hora, y el cambio es notorio. Y más que lo será dentro de unos años. ¿Quién se quiere quedar atrás? Puede que se arrepienta llegado el momento…

Seguridad siempre, por favor

La revolución digital está llena de oportunidades, pero también de retos. Uno de los más importantes, sin duda, es la seguridad. Seguridad, repetimos, para ganar en protección de los datos e información de la empresa.

Uno de los grandes valores que ofrece la seguridad dentro de la revolución digital es que acompaña a la construcción de las soluciones y aplicaciones que precisa la empresa para trabajar desde el primer momento. Eso le permite a la compañía fijar sus prioridades acerca de qué y cómo proteger, a qué prestar atención y de qué manera. Y conforme pase el tiempo, ampliar o reducir ese espectro de seguridad según su conveniencia o interés.

Por lo tanto, es cuestión de tomarse la seguridad en serio. Pero no porque sus datos e información vayan a estar siempre en entredicho, sino porque así lo exigen las mismas soluciones. Ya no se trata de proteger únicamente lo que hay dentro de la empresa físicamente, sino también de lo que hay fuera -los dispositivos móviles con los que trabajen los empleados- o los lugares donde se guarde o comparta la información -servidores en la nube-.

El perímetro de la seguridad se amplía lo mismo que lo hace el negocio de la empresa. Ahora, por ejemplo, también importan los móviles y tabletas que usan los empleados para trabajar fuera de la oficina y desde las que se conectan cómo y cuándo quieren. El perímetro pasa de dentro hacia fuera, de un recinto cerrado como era antes la empresa a un perímetro que la rodea y protege todo lo que existe dentro de él: equipos, redes, servidores, dispositivos móviles… Y cuanto mayor sea la seguridad, más ágil será el negocio, mejor se trabaja y, por lo tanto, más rendirá el equipo humano.

Nuevos tiempos

Esta nueva forma de ver la seguridad también trae consigo nuevas formas de relacionarse con ella misma. Antes, bastaba un antivirus para defender la empresa de cualquier amenaza. Luego se le unió el firewall y más tarde, más y más soluciones. ¿Demasiado lío? Al contrario, pues si algo bueno tiene la revolución digital es que permite reducir todo este espectro de soluciones en una única herramienta o suite que incluye todo lo necesario para protegerla de cualquier amenaza.

Y, además, otro beneficio de la revolución digital: la llegada de las alianzas. Ahora, si la empresa no puede llegar hasta donde quiere, siempre puede optar por contar con la ayuda de un socio para que le ofrezca su expertise, mucho más rico, sin duda. ¿Ejemplos? Sin ir más lejos, la fusión de Symantec y Blue Coat o las ofertas de seguridad ampliadas de DXC Technology, la nueva empresa fruto de la fusión de HPE Enterprise Services con CSC.

¿Qué se necesita, entonces, para afrontar la mencionada revolución digital con garantías? Herramientas y soluciones destinadas a proteger a la empresa: desde soluciones de machine learning que ofrece una profundidad de conocimiento desconocida hasta la fecha, hasta herramientas que se integran con la infraestructura existente a través de las APIs publicadas, lo que permite una gestión transparente de miles de puntos finales en múltiples ubicaciones y a través de diversos sistemas operativos y plataformas.

Valga como dato este ejemplo: sólo el acceso a la tecnología inteligente de la nube de amenazas de Symantec reduce las actualizaciones diarias de archivos de definición en un 70%.

En definitiva, despliegues de tecnología con sentido y según las circunstancias del negocio. Como ha hecho el Adventist Health System, una institución con decenas de miles de usuarios. Su oficial de seguridad de datos corporativos lo tiene claro: “Como institución de salud que somos, estamos tratando con registros de pacientes sensibles y estrictas normas reguladoras, por lo que el uso de protecciones tecnológicas innovadoras es fundamental para nuestro negocio. Eso sí, no tomamos riesgos innecesarios al desplegar de inmediato cada nueva tecnología o producto puntual, y contar con proveedores como Symantec -en su caso- para integrar esas innovaciones con productos probados, es toda una garantía”.

Despliegue de soluciones de herramientas, con garantías, que protejan el perímetro de la empresa y siempre contando con el apoyo y experiencia de socios de negocio, que son los que mejor conocen el terreno. No hace falta nada más para afrontar con éxito la revolución digital.

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