Entrevista
Industria

"En el sector energético el papel de la digitalización es enorme"

"Uno de los grandes principios que han movido nuestro proceso de transformación es ser una compañía basada en datos", reconoce Enrique Fernández Puertas, director de Digitalización y Arquitectura de Repsol, en entrevista con CIO España.

Enrique Fernández Puertas, director de Digitalización y de Arquitectura de TI de Repsol
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Esther Macías / Imagen: Juan Márquez

Los avances tecnológicos están cambiando radicalmente la forma de operar del sector energético, un ámbito en plena tormenta perfecta debido a las nuevas formas que han aparecido de generar, almacenar, proporcionar y usar la energía, los cambios que se están produciendo en el propio consumidor (que exige otro tipo de experiencia y, además, también se está convirtiendo en productor de energía), la entrada de nuevos competidores, las presiones regulatorias, cada vez mayores, y la compleja situación geopolítica y económica actual. Enrique Fernández Puertas, director de Digitalización y de Arquitectura de TI de Repsol, relata en una entrevista con CIO España cómo ve este escenario y cómo trabaja la multinacional energética y petroquímica española para superar todos estos desafíos.

 

Repsol inició su proceso de transformación digital hace cinco años con el lanzamiento de un plan específico para modernizar tecnológicamente a la compañía y afrontar el desafío de la transición energética y la sostenibilidad. ¿Qué balance hace de este periodo? ¿Han alcanzado los objetivos previstos?

El balance es muy positivo. Empezamos en el año 2017 con una perspectiva de cinco años y con la idea de impulsar que Repsol se beneficiara de la digitalización. Una de las claves de éxito ha sido ubicar a los diversos negocios al frente del proceso; este no ha sido un trabajo solo  impulsado desde un área o función. En la compañía tenemos negocios muy industriales, otros muy comerciales y también somos un gran grupo con funciones corporativas muy sólidas. Hemos logrado abordar la digitalización de todas las áreas sin dejar a nadie atrás. Hemos conseguido las metas propuestas e incluso los consumidores y la sociedad en general han mejorado mucho la concepción que tienen de Repsol como una empresa tecnológica y nuestros productos y activos digitales están muy presentes. Tanto es así que comenzaremos una segunda ola para evolucionar más la digitalización de la compañía en los próximos tres años.

 

¿Cuándo estará listo el nuevo plan?

Esperamos que a lo largo de este semestre, aunque el anuncio del nuevo plan (2023-2025) seguramente se haga a finales de año. No se va a producir un corte radical entre el primer y el segundo plan, sino que muchas plataformas seguirán funcionando y evolucionando.

 

¿Qué inversión han realizado en esta estrategia y qué montante destinarán a ella en un futuro próximo?

En estos cinco años hemos invertido entre 100 y 120 millones de euros de media de inversión anual en el plan de transformación digital; esperamos destinar una cifra similar en la siguiente ola. Ha sido una inversión muy rentable, con paybacks en menos de un año 

 

 

 

"Hemos logrado abordar la digitalización de todas las áreas sin dejar a nadie atrás"

 

 

Imagino que una de las plataformas a las que se refería antes es ARiA, de big data y analytics y a la que se refieren como el ‘cerebro digital’ de Repsol...

Sí, uno de los grandes principios que han movido nuestro proceso de transformación es ser una compañía basada en datos y esto requiere fundamentalmente tres cosas: la primera es que los negocios entiendan el valor y el papel de la inteligencia artificial en sus estrategias, y para ello son precisos los casos de uso; nosotros tenemos más de 350 casos que promovemos a través de hackatones.

Lo segundo que se necesita es la disponibilidad de los datos y acceso a los mismos y la forma en la que tenemos que organizarlo es estructurando la información para poder reutilizar datos y no reinventar la rueda todo el tiempo; en este sentido ARiA es nuestra plataforma de data y analytics.

El tercer elemento que es preciso es que las personas que están al frente de los negocios dispongan del conocimiento preciso para analizar la información en esta era de la democratización de la inteligencia artificial. Esto implica, por nuestra parte, mucho trabajo y acuerdos con escuelas para formar a las personas.

 

¿Y son muchos los empleados que han tenido que adquirir nuevas habilidades?

Más de 1.200 empleados han pasado por la Data School, de mano de ISDI, que es uno de nuestros socios.

 

 

"Las personas que están al frente de los negocios deben disponer del conocimiento preciso para analizar la información en esta era de la democratización de la inteligencia artificial"

  

 

Volviendo a la plataforma ARiA, ahora Repsol la vende a otras empresas, de la mano de Accenture. ¿Cómo va esta iniciativa? ¿Tienen muchos ‘clientes’?

ARiA permite reutilizar mucha información que tenemos para aprovecharla en nuevos casos de uso y automatizar tanto las ingestas de información como los modelos. Pensamos que si es buena para nosotros también lo es para los demás; por eso, con Accenture tenemos un acuerdo desde hace dos años y un contrato para los próximos cuatro con el objetivo de comercializar esta plataforma. De momento, aunque tenemos muchas conversaciones a nivel nacional e internacional, no se ha materializado ninguna contratación de la plataforma en sí, aunque sí es verdad que hay compañías que están reutilizando algunas piezas (modelos, ingestas de datos, etc.), lo que llamamos aceleradores. 

 

 

¿Podríamos decir que las tecnologías claves para Repsol son el big data, la inteligencia artificial, el internet de las cosas y el modelo cloud?

Sí, es una buena relación. Quizás faltaría blockchain, una tecnología de la que hace unos años se habló mucho y generó mucha burbuja, pero que realmente permite realizar proyectos interesantes, por ejemplo, en torno al concepto de identidad digital soberana. Blockchain hace posible tener una trazabilidad real de que una determinada certificación esté al día y el portador de esa credencial puede decidir en todo momento ante quién la presenta, cuándo la revoca, qué utilización se hace de ella… En este sentido, estamos liderando proyectos consorciados muy relevantes en los que se trabaja de forma intensa alrededor de blockchain para llevar a escala comercial estas iniciativas. Este otoño va a haber mucha actividad alrededor del mundo de la identidad digital y blockchain.

   

 

"Este otoño va a haber mucha actividad alrededor del mundo de la identidad digital y 'blockchain"

 

 

Desde el Gobierno se están impulsando los espacios de datos en distintos sectores, entre ellos el mundo de la industria, a través de la iniciativa privada Gaia-X, en la que participa Repsol. ¿Puede hablarnos de este proyecto?

Los espacios de datos son una consecuencia natural de uno de los retos de los que antes hablábamos: que para poder hacer inteligencia artificial y modelización necesitas datos y muchas veces estos están en tu estructura pero a veces están en manos de otros. Imaginemos un entorno en el que esos datos por sí mismos no encierren ninguna ventaja competitiva ni ninguna información confidencial pero sí beneficios si se comparten con terceros. Estas consideraciones son más complicadas de hacer en el mundo comercial, pero en el industrial, relativo al mantenimiento de equipos, turbinas y compresores, o a las propias rutas de logística, las ventajas de compartir datos son muchas y por eso se está fomentando desde la propia UE. 

Repsol forma parte de IndesIA, la asociación española de inteligencia artificial para la industria, formada por grandes empresas españolas; Nuria Ávalos, directora general de IndesIA y directora de Consorcios Digitales en Repsol, es vicepresidenta de la Asociación Gaia-X España. Al final, pertenecer a estas asociaciones persigue lo mismo: la compartición de datos y también ‘hacer país’. 

 

Aspectos que no son fáciles… no debe de ser sencillo juntarse con empresas competidoras para hacer proyectos conjuntos en el mundo de los datos.

Cooperar es una de las capacidades claves del nuevo mundo que vivimos. De hecho, por ejemplo, nadie, a nivel individual, puede acometer el reto de la descarbonización. Por eso, en Repsol potenciamos esta colaboración al máximo con la presencia en diversas entidades y foros. También hace falta tener un punto de transparencia para compartir tus problemas. Nosotros decimos mucho la frase “enamórate del problema y no de la solución”, así es como se avanza.

 

Cambiando de tercio, ¿qué aporta el modelo de nube a la transformación digital de Repsol? 

Más del 75% de nuestras cargas de trabajo estarán en la nube al final de este año. Detrás del movimiento hacia cloud ha habido mucha moda en muchos sectores, pero en nuestro caso hay una convicción no solo desde el punto de vista de eficiencia y costes, sino también de la velocidad de adopción de las mejoras y de las innovaciones y del cambio. La nube se puede ver como una simple mejora de tu infraestructura de base pero hay otra visión mucho más sofisticada: la de la nube como proveedora de pequeñas funcionalidades o programas y servicios de plataformas, es decir, como aceleradora de la transformación, que es la visión que tenemos en Repsol. El proceso de ‘appificación’ de tus propios sistemas y el envío o intercambio con API públicas y en la nube acelera mucho la adopción de soluciones.

 

Repsol trabaja con hiperescalares como Microsoft y AWS, que han anunciado la apertura de regiones cloud en España. ¿Les benefician estos movimientos?

Para nosotros, que existan estas regiones locales es bueno, no tanto por el tema regulatorio que sí afecta más a otros sectores como la Administración, sino por lo que significa la apuesta de estas firmas por extenderse en España. De hecho, también estamos hablando con otros proveedores de cloud para firmar acuerdos con ellos próximamente.

 

"Vemos el modelo de nube como un acelerador de la transformación"

 

Los avances tecnológicos están mutando la forma de operar del sector energético, un ámbito en plena tormenta perfecta debido a diversos factores: las nuevas formas de generar, almacenar, proporcionar y usar la energía; los cambios que se están produciendo en el propio consumidor; la entrada de nuevos competidores; las presiones regulatorias y la compleja situación geopolítica actual. ¿Cómo ve el escenario y cuál es el papel de las tecnologías de la información?  

Efectivamente, el sector energético se encuentra en plena tormenta perfecta. En la pandemia la  demanda estuvo muy contenida, pero ahora está creciendo exponencialmente. En el lado de la oferta, con los conflictos geopolíticos en los que estamos inmersos, la situación es cada vez más tensa. Y además tenemos el mandato y la convicción de la transición energética que implica llegar a cero emisiones en 2050, lo que supone ir avanzando anualmente en este proceso, con metas intermedias en 25, 30, 40 y 50.

La explosión de la demanda, los problemas en la oferta y la reformulación que se está produciendo en esta última con la transición energética es brutal. ¿Qué papel tienen aquí las nuevas tecnologías? Mucho. Desde el punto de vista de la oferta, que tu mix energético esté optimizado y que a la hora de producir seas lo más eficiente posible dentro de tus propios procesos y evites los trayectos duplicados ayuda al objetivo de reducir las emisiones. También desde el punto de vista de la oferta, Repsol tiene una posición destacable en el mundo de las renovables, un negocio que es muy intensivo en digitalización en todo su ciclo de vida.

Desde el punto de vista de la demanda, el que los consumidores sean conscientes de sus hábitos de consumo es también fundamental. Al final, la energía más eficiente es la que no se consume, y desde Repsol estamos comprometidos a que nuestros clientes desarrollen los mejores hábitos de consumo sostenible que puedan. Les queremos explicar mejor sus hábitos y decirles cómo podrían mejorar el uso de la energía. Utilizando Waylet, por ejemplo, pueden compensar la huella de carbono de sus repostajes (una compensación de la que Repsol paga la mitad). En suma, en el sector energético, tanto desde el punto de vista de la oferta como de la demanda el papel de la digitalización es enorme.

Por último, tenemos la visión de la sostenibilidad. Hay negocios que implican contactar a los productores y consumidores de energía que serían impensables si no existiera una plataforma digital. Así que estamos convencidos de que el momento, aun siendo retador, es más llevadero gracias a la aportación de las tecnologías digitales.

 

 "La ciberseguridad nos preocupa pero, sobre todo, nos ocupa"

 

 

¿Hasta qué punto les afecta la situación geopolítica a la hora de seleccionar proveedores de TI?

No mucho. Repsol es una empresa muy comprometida con la legislación y la regulación, así que si surgen normativas cumplimos con ellas escrupulosamente. Pero la realidad es que las tecnologías que usamos son normalmente de empresas de base europea y americana, así que no hay problema en este sentido. 

En la conversación que mantenemos con los partners y los proveedores de TI sí hay un mensaje que tenemos que encajar en algún momento y se refiere a la altísima demanda de perfiles tecnológicos que necesitamos y que es todo un reto. Desde el punto de vista de talento digital, el desafío no es tanto la nacionalidad de las compañías como que estas tengan recursos suficientes para satisfacer toda la demanda; nos ocurre igual a nosotros internamente. Afortunadamente, nuestros proyectos de transformación digital son muy atractivos para el talento, así que contamos con candidatos muy interesantes. También nos apoyamos en empresas externas que nos ayudan como Indra, Everis… Otro desafío es cómo encajar los movimientos de rotación que experimentan las empresas de TI, muchas de las cuáles se están integrando, como es el caso de Kabel que ha sido comprada por Avanade (ambos son proveedores nuestros). Los proveedores deben encontrar el valor de las operaciones inorgánicas que acometen de cara a sus clientes y ser conscientes de la relevancia que tienen sus equipos en nuestro día a día. 

 

Por último, en el nuevo escenario marcado por las tecnologías de IoT y edge los riesgos de ciberseguridad se acrecientan. ¿Cómo están abordando estas amenazas? ¿Les preocupa?

La ciberseguridad nos preocupa pero sobre todo nos ocupa. Copa un porcentaje mayor de nuestra agenda, del tiempo de nuestros equipos y de nuestra inversión. Por un lado, una mayor digitalización nos hace más vulnerables pero, por otro, la propia evolución de las tecnologías nos permite tener cada vez un mejor control de las situaciones.

 


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