Sector Público
Transformación Digital
CIO 100 Awards Spain 2023

Suma apuesta por la inteligencia de negocio a partir de los datos

El servicio de gestión tributaria Suma pone el foco en la digitalización y la innovación con el firme propósito de aumentar la eficacia y eficiencia de unos recursos públicos finitos. Así lo relata José Antonio Belso, CEO del organismo.

José Antonio Belso - Suma
José Antonio Belso, director general de Suma Gestión Tributaria. Créditos: José Antonio Belso.

“La digitalización es la única forma de abordar de manera eficiente la tarea de obtención de ingresos tributarios en Alicante”. Con estas palabras, José Antonio Belso, presidente ejecutivo del servicio de gestión tributaria Suma, organismo dependiente de la Diputación de Alicante, evidencia cuán importante es la transformación digital y la innovación para la administración pública. “Estamos comprometidos con la digitalización y el servicio público; sin ellos, los pequeños municipios podrían caer en una profunda brecha digital que les impediría contar con servicios tributarios avanzados”. Han sido precisamente estos esfuerzos los que le han valido un puesto en el podio de finalistas en la categoría Administración Pública del Año durante la celebración de los CIO 100 Awards Spain 2023.

 

“Innovación no es el nombre de un producto. La innovación nace de la reflexión de las personas que conocen su trabajo y sienten su importancia; si cuidas a las personas, abonas el que fructifiquen propuestas innovadoras”

 

José Antonio Belso, presidente ejecutivo de Suma Gestión Tributaria

 

Claves del proceso de digitalización y ventajas adquiridas

El proceso de digitalización de Suma Gestión Tributaria, explica el máximo representante de la institución, se articula en torno a tres grandes ejes: gestión, compartición y estandarización. Por un lado, Suma gestiona los datos tributarios de 141 municipios de la provincia de Alicante. Un territorio provincial hábitat de dos millones de personas, con un dinámico mercado inmobiliario que genera anualmente miles de cambios de titularidad, afectando en muchos casos a una población extranjera que desconoce leyes, normativa y procedimientos locales. “Toda aquella información que no esté digitalizada y que permita relacionarla con el resto de bases de datos, hace imposible la generación de la inteligencia tributaria necesaria para mejorar nuestra eficiencia cada año”, revela Belso.

En este sentido, la capacidad de compartir información resulta crucial. “Tenemos que compartir datos con los ayuntamientos, 87 de los cuales tienen menos de 5.000 habitantes, en los que a veces los medios tecnológicos y humanos son limitados. La digitalización hace que estos pequeños ayuntamientos cuenten con el mismo nivel de acceso a la información que los grandes”. Además, prosigue, “las competencias delegadas por parte de administraciones locales y estatales nos obligan a mantener una comunicación fluida con nuestros interlocutores clave: catastro, tráfico, notarios, Generalitat Valenciana, empresas públicas de servicios y, naturalmente, con los ayuntamientos de dentro y fuera de la provincia de Alicante”. La gestión de este inmenso caudal de información les ha llevado a depurar y homogeneizar los datos para que puedan ser compartidos y reutilizables por todas las administraciones.

Siguiendo este mismo hilo, continúa el ejecutivo, “hemos introducido en nuestra actividad el concepto de inteligencia de negocio”. Una filosofía basada en extraer el mayor valor del dato para emplearlo como ventaja competitiva para aumentar la eficacia y eficiencia de los recursos públicos finitos. Asimismo, por si esto fuera poco, han optimizado la gestión. “Los beneficios de esta estrategia se traducen en una mejora de la calidad del servicio a los ciudadanos, al tiempo que permite a los ayuntamientos contar con mayor financiación sin tener que aumentar la fiscalidad. Por otra parte, se refuerza el concepto de equidad al poner a tributar correctamente aquellos inmuebles que no venían haciéndolo”. 

 

Desafíos implícitos

A pesar del éxito, no es oro todo lo que reluce, la institución también ha tenido que sortear una serie de obstáculos a lo largo del camino hacia la transformación digital. El primero de ellos, revela Belso, tiene que ver con generar un “compromiso inteligente” con actores internos y externos; es decir, “gestionar relaciones eficaces  con autoridades políticas, administrativas y otros grupos de interés de las diferentes administraciones multinivel para que compartan su información para ser procesada”. También supuso un reto la aplicación de un enfoque prospectivo identificando tecnologías y técnicas relevantes para la administración pública, como el big data,  el machine learning o el open source. Por último, la alineación de objetivos entre diferentes administraciones que no siempre están en sintonía. “Esto conlleva que la información apenas se comparta (silos), que las distintas soluciones tecnológicas sean incompatibles y las innovaciones sean escasas, mal financiadas y con escaso impacto”.

 

Plan Estratégico 2025: anatomía del ‘pipeline’

De cara al próximo año, la institución ha definido un Plan Estratégico 2025. Una hoja de ruta cuyos aspectos más relevantes están relacionados con aumentar los ingresos de convenios y proyectos especiales; potenciar la innovación y desarrollo; fomentar el intraemprendimiento; aumentar la eficiencia mediante la reingeniería de procesos actuales y el diseño de nuevas actividades; y, además, mejorar la calidad del servicio maximizando el valor generado para ayuntamientos y ciudadanos.



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