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Cinco pasos para encontrar valor en la nube

¿Qué saben las empresas con estrategias exitosas en la nube que no saben sus iguales? Explicamos dónde buscar el valor.

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Siempre hay 'dolores' de crecimiento asociados a la nueva tecnología, y la nube no es una excepción. Muchas empresas han hecho grandes inversiones pero se han sentido decepcionadas con los resultados. Pero rendirse no es realmente una opción: la nube podría generar hasta un billón de dólares de valor en la próxima década sólo entre las 500 empresas de Fortune, según un estudio de McKinsey (Aclaración: los autores son empleados de McKinsey). Hacerlo bien es una cuestión de urgencia.

Además, no se trata simplemente de una cuestión de potencial. Las empresas que han tenido éxito con sus estrategias en la nube entienden algo que sus pares no entienden: dónde está realmente el valor y qué se necesita para aprovecharlo.  

He aquí cinco medidas adoptadas por las empresas que aciertan en la ecuación del valor:

 

Invertir para crear valor de negocio, no sólo para reducir los costes de TI

La investigación de McKinsey ha descubierto que alrededor del 90 por ciento del valor que se puede obtener en la nube procede de la aceleración del tiempo de comercialización, la innovación, la mejora de la capacidad de recuperación y el ahorro de costes en las operaciones empresariales.

Cuando una gran empresa de corretaje, por ejemplo, utilizó la nube para desarrollar una nueva cartera de aplicaciones, quintuplicó la velocidad de desarrollo de las funciones y redujo los gastos operativos en un 90%. La clave es identificar qué trabajo puede beneficiarse de la velocidad, agilidad y rápida escalabilidad que proporciona la nube y, a continuación, invertir lo suficiente en términos de equipos y habilidades para obtener esos beneficios. El servicio de atención al cliente tiene un gran potencial; las cuentas por cobrar, no tanto.

 

Reconstruir el modelo operativo en torno a los productos

Muchas empresas intentan explotar la nube con un modo de trabajo tradicional, como los frecuentes traspasos, las revisiones que requieren mucho tiempo y las pruebas manuales. Eso es como actualizar un coche de alto rendimiento y utilizarlo sólo para recoger la compra. En su lugar, haz que todo sea un producto (piensa en las pantallas de los productos del comercio electrónico, la confirmación de la compra y el correo electrónico personalizado) que luego pueden utilizar pequeños equipos de toda la empresa para crear cosas que los clientes quieren. Este enfoque hace que un equipo sea responsable de la entrega de un producto de trabajo terminado en lugar de piezas del producto.

Para respaldar esta orientación al producto, las empresas deben tratar de automatizar cada parte del proceso de desarrollo y lanzamiento, incluido el aprovisionamiento de servidores y la generación de código de infraestructura. Las implementaciones exitosas de modelos operativos orientados al producto pueden conducir en mejoras de productividad en el desarrollo y la liberación del 20 al 25%, según la experiencia de McKinsey con nuestros clientes.  

 

Optimizar la economía

El trabajo de gestión de la nube para obtener valor nunca termina. Ello se debe a que los proveedores de servicios en la nube (CSP) siempre están lanzando nuevas capacidades y porque el uso genera costes. La nube es tan fácil de usar que las empresas a menudo acaban utilizándola más de lo esperado, lo que genera grandes facturas.

Las empresas necesitan comprender cuánto van a consumir sus aplicaciones, cuándo y durante cuánto tiempo. La aplicación adecuada de técnicas de optimización como el seguimiento del uso en tiempo real, la previsión precisa de la demanda y la automatización de procesos suele ahorrar entre un 20 y un 30% de los costes de la nube, y a veces mucho más, según nuestra propia experiencia trabajando con clientes.

Una empresa de entretenimiento revisa cada aplicación y sistema en la nube cada mes. Los ingenieros se centran en las que más cuestan y trabajan para optimizarlas, por ejemplo, desarrollando servicios sin servidor para reducir los costes. El resultado: un ahorro de 3 millones de dólares al año por ingeniero.  

 

No pases por alto las capacidades fundacionales

Las empresas suelen estar tan ansiosas por utilizar la nube que se apresuran a construir o migrar aplicaciones sin invertir en capacidades fundacionales críticas, como la automatización o las arquitecturas de referencia. Esto tiene una serie de efectos que destruyen el valor, como los largos retrasos a medida que las iniciativas en la nube se atascan, la deuda técnica, la escasa seguridad y resistencia. La resiliencia de las TI, de hecho, representa casi el 15% del valor total en juego en la nube.

Mediante una arquitectura más resistente, por ejemplo, la nube puede reducir el tiempo de inactividad de las aplicaciones migradas en casi un 60 por ciento. Cuando una empresa de pagos, por ejemplo, migró sus centros de datos a la nube, la disponibilidad casi se duplicó, mientras que los tiempos de transacción se redujeron de 12 segundos a cinco.

Las capacidades de automatización disponibles en los CSP también pueden permitir a las empresas implementar mejor la "seguridad como código". Este enfoque hace que las políticas y normas de ciberseguridad sean programadas, para que puedan ser referenciadas automáticamente en los scripts de configuración utilizados para aprovisionar los sistemas en la nube.

 

Centrarse en la migración de servicios completos

Las empresas han tendido a centrar sus esfuerzos en la nube en la transición de las aplicaciones, a menudo con gran urgencia. Esto es teatro, no estrategia. El resultado suele ser un conjunto desarticulado de aplicaciones en la nube que no mejora el rendimiento.

Tomemos el proceso de compra de un cliente: si la aplicación de autenticación del usuario está en la nube, pero el procesamiento de los pagos sigue utilizando sistemas heredados, las ventajas de la nube se evaporan. La respuesta es migrar un servicio o capacidad completa, como la originación de la hipoteca, de principio a fin. Esto permite a la empresa crear la masa crítica de aplicaciones que se apoyan mutuamente para generar todo el valor. Un banco, por ejemplo, está actualizando sus pagos minoristas en tiempo real, por lo que está reconstruyendo todo en ese ámbito, incluidos sus sistemas de compromiso, capas de integración y ecosistema, procesamiento de transacciones, bases de datos de clientes, análisis de fraude, cumplimiento de la normativa y servicio.

 

La última palabra

La nube puede utilizarse bien o mal. Ambas cosas ocurren hoy en día. Entender lo que se necesita para crear valor en lugar de simplemente pasar a la nube, es la forma de garantizar que las grandes inversiones ofrezcan grandes beneficios.  



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