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La IA en la industria audiovisual: "[El éxito] no depende de la herramienta, depende del talento"

Elisa Iannacone, cineasta y periodista mexicana, y Francisco Cuevas, experto de la posproductora del director Peter Jackson, analizaron las ventajas y perjuicios de las nuevas tecnologías en la creación de productos audiovisuales.

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Foto de Felix Mooneeram (Unsplash).

La huelga de actores y guionistas de Hollywood este año puso la luz sobre un problema que es familiar para muchas otras industrias, sobre todo este 2023 con la aparición en masa de herramientas como ChatGPT: la inteligencia artificial (IA), tanto tradicional como generativa, amenaza con dar un vuelco a la forma en la que hacían las cosas en la sociedad, en las organizaciones y, por tanto, también en el cine. 

Con el objetivo de debatir sobre el impacto de la IA y otras tecnologías emergentes en la industria audiovisual, el destacado evento anual del sector, Día 3D, organizado por SGO (creadora de la herramienta Mistika), Canon y HP, este año reunió a destacados profesionales que contaron sus experiencias con la irrupción de la IA en sus respectivas especializaciones.

Francisco Cubas era experto en Mistika, un reconocido software de posproducción, cuando el director Peter Jackson necesitó utilizar esta herramienta para su película El Señor de los Anillos. Meses después, Cubas no sólo terminó trabajando en la conocida trilogía, sino que pasó a formar parte de la posproductora de Jackson, Park Road Post. Por esta razón, Cubas asegura que su carrera ha sido una mezcla entre formación y suerte, estar en el lugar y momento adecuado.

Cubas, en un encuentro con medios previo al Día 3D, contó su experiencia con herramientas tecnológicas avanzadas para la restauración de imágenes en la serie documental de Disney+ The Beatles: Get Back, que reúne casi ocho horas de material de archivo inédito de la grabación en el estudio del álbum Let It Be y su mítico último concierto en la azotea de su productora Apple, en Londres.

"Muchas de las imágenes que aparecen están restauradas con tecnología, porque eran imágenes de VHS estropeadas, sin ningún tipo de definición. Todo eso está restaurado. Tendrías que tener una versión sin restaurar para poder apreciar todo el trabajo, hemos estado un año”, cuenta Cuevas.

El experto narra que muchas de las herramientas que se utilizaron para la restauración de esas imágenes de los cuatro de Liverpool tenían tecnología de IA y machine learning, cuyos modelos fueron desarrollados y entrenados para uso interno por la compañía dedicada a efectos visuales digitales Weta FX. Estas plataformas tienen diversos fines, explica Cuevas, entre ellos, el escalado de imagen, cambiar la velocidad de fotogramas por segundos, la reducción de grano, la estabilización de imagen, y muchas otras. “Hay bastantes aplicaciones, que son muy prácticas del día a día, nada de ciencia ficción”, dice.

En una de sus anécdotas de los días de Get Back, Cuevas cuenta que al hacer un regenerado de caras con IA se llevó una enorme sorpresa con la calidad del resultado. “Al restaurar varias fotografías de Paul McCartney me di cuenta de que era increíble. Pero empecé a practicar con otras caras genéricas y el resultado no era tan bueno. Y eso es porque el algoritmo está entrenado con muchas caras de Paul McCartney y no tantas con los de personas corrientes”, comenta.

En el escalado de imagen, por ejemplo, el machine learning “es capaz de crear detalle donde antes no había. Y se puede usar bien o mal. Para muchos directores, éste es un nuevo juguete, han estado experimentando y han hecho unas aberraciones, incomodísimas de ver, como contraluces que te ciegan".

Por eso, asegura, la IA es una buena herramienta, pero siempre se necesita talento. “Todo el mundo tiene acceso a comprarse un pincel o un ordenador para escribir. ¿Cuántos novelistas o pintores de éxito hay? No depende de la herramienta, depende del talento. El talento es tomar la decisión de lo que vale y lo que no. Es el elemento humano. Lo que quiero transmitir es que todo este miedo que se está creando de que la IA destruirá el mundo... No. No creo que sea tan fácil, por fortuna, reemplazar al ser humano”, sostiene.

Cuevas admite que las soluciones de IA y otro tipo de tecnologías son una ayuda al trabajo de los profesionales, además de que permiten abaratar costes. Esto, dice, eliminará ciertos trabajos, pero creará otros. “Lo que tenemos que hacer es adaptarnos. Mi carrera ha sido de adaptación constante, lo que yo hago ahora no tiene nada que ver con lo que yo hacía hace 30 años, ni siquiera el concepto de lo que yo hago ahora existía hace 30 años”, apunta. El rol de los comerciales es buscar formas de hacer más eficiente el negocio, pero sólo se puede acotar hasta cierto punto, añade. “Si miras sólo los números, pierdes muchas cosas. Yo estoy en una industria en la que es muy fácil pensar que somos máquinas de hacer salchichas. Eso pasaba antes de la IA y va a seguir pasando. Pero la toma de decisión final de un creativo va a seguir siendo de un creativo, el elemento humano va a seguir estando aquí. Ni siquiera un productor o el jefe máximo va a poder sustituir esas tomas de decisiones creativas, porque si no ya lo hubieran hecho”, concluye.

 

Fake news potenciadas por la IA

Para la documentalista y periodista mexicana, Elisa Iannacone, Twitter (ahora X) y otras redes sociales eran un medio de comunicación e información clave para la realización de documentales en zonas de conflicto como Egipto o Irak. Con estas plataformas, era posible obtener información en tiempo real, desde las fuentes mismas, además de ser un canal de comunicación con otros reporteros que cubrían los conflictos en esos territorios. Sin embargo, Iannacone ha visto de primera fuente cómo estas redes sociales se han transformado en plataformas para las fake news y la manipulación.

“Hoy, con las herramientas que hay, cualquiera puede hacer cosas. Ahora, las personas que tienen la formación ética periodística o documentalista, que es una parte súper importante del trabajo, eso ya no existe y los de un bando u otro publican cosas sin tomar en cuenta el valor de sus publicaciones. Cuando grababa en Egipto en 2013, la Hermandad Musulmana publicaba pósteres de otras guerras, a pesar de tener todas las imágenes de la actual guerra para poder justificar cómo se estaban sintiendo. Pensaban que no era suficiente y empezaron a coger de otros lugares. Esto es preIA, ahora con ella, imagínate al grado de manipulación al que se está usando”, explica.

Desde la aparición de ChatGPT y la democratización de las herramientas de IA generativa, Iannacone ha visto un cambio exponencial en esta tendencia. “Antes, de vez en cuando veías una imagen y decías 'no lo sé'. Ahora cada imagen que sale en redes sociales tienes que preguntarte si es real o no, no importa si ya fue compartida por un medio grande, ellos pudieron haberse equivocado”, comenta. E incluso los llamados a la regulación de las redes sociales por parte de los gobiernos queda en el aire, ya que la rapidez del contenido y de la IA generan una “carrera interminable”. El gran problema para Iannacone es que la única herramienta para saber si una imagen es verdadera o falsa actualmente es el pensamiento crítico, pero “¿quién quiere poner el esfuerzo de dudar de todo lo que consumes? Es un gasto de energía enorme”.

La documentalista también apunta a la privacidad y la discriminación como otros problemas de la IA. Los datos de las personas están siendo utilizados para entrenar modelos porque “hemos puesto nuestra confianza, nuestra vida, todo está en la máquina y hemos dado nuestro copyright a la máquina". Y el resultado es que la IA está “amalgamando” toda la información que entra, con todos los sesgos y prejuicios que eso supone. “La IA está tomando decisiones en base a lo que nosotros como seres humanos le hemos metido. Tomemos las películas, ¿en qué porcentaje de escenas hay hombres vs mujeres? ¿Blancos vs cualquier otra raza? El problema es que la IA está tomando todo eso como la base global y está amalgamando un racismo y un prejuicio que ya está existente en los medios”, asegura.

No obstante, Iannacone reconoce que “hay muchas cosas positivas del ChatGPT y la IA, que puede ir perfeccionando cosas, dar ideas, optimizar pasos para los storyboards, puede dar mucha inspiración, acelerar los procesos, abaratar costes”, aunque sostiene que su llegada requiere de mucha adaptación y formación. "No quiere decir que no vayamos a necesitar personas en el futuro, pero vamos a necesitar a personas que el nivel de educación sea mucho más alto”, puntualiza. 



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