Industria y Utilities | Noticias | 22 OCT 2018

¿Imprimir en 3D en Marte? Esta compañía quiere conseguirlo

La firma Relativity Space plantea un modelo de impresión de tecnología aeronáutica en 3D, con el objetivo a largo plazo de conseguir llevarla a otros planetas para facilitar el despliegue de bases.
Marte
Redacción

La ciencia-ficción lleva años soñando con esto: el momento en que el ser humano consiga desplazarse a planetas similares al nuestro y establecer bases en ellos. En la ciencia del mundo real, muchas empresas y organizaciones trabajan con esta misión en mente, centradas en el desarrollo de la tecnología que será necesaria para llegar hasta otros mundos y sobrevivir allí. Pero hablando de vivir fuera de la Tierra, algunas soluciones parecen más bien sacadas de la literatura y del cine que de la investigación científica. 

Es el caso de la propuesta de Relativity Space. Esta compañía fue fundada en 2015 por Tim Ellis y Jordan Noone, CEO y CTO actuales, quienes habían trabajado previamente en Blue Origin y SpaceX, las compañías de viajes al espacio de Jeff Bezos y Elon Musk. Desde entonces, en Relativity Space han conseguido recaudar 45,1 millones de dólares a través de tres rondas de financiación, cuentan con una plantilla de 35 trabajadores a tiempo completo, que se reparten entre los más de 3.700 metros cuadrados de espacios de oficinas y fábricas con los que ya cuentan. 

La idea central de la empresa radica alrededor del uso de tecnología 3D para facilitar la creación de infraestructura aeronáutica. Según ha explicado Tim Ellis a Business Insider, la idea vino dada por su paso por Blue Origin, en donde ayudó a desarrollar la tecnología 3D para poder facilitar la creación de piezas. Así comprobó los beneficios de aplicar esta herramienta en su modalidad sinterización láser, que emplea este tipo de rayos para unir capas de metal en polvo en estructuras complejas: si en otras compañías se usaba para pequeñas piezas o para una parte mínima del total de la estructura a crear, ellos plantearon un escenario en que prácticamente todo fuese imprimido, con el objetivo de crear así el 95% de la infraestructura. Entre las ventajas principales, el ahorro de tiempo a la hora de crear un proyecto de este tipo, pero también la necesidad de ensamblar menos piezas. 

En los escasos tres años que han pasado desde su creación, Relativity Space tiene ya tres proyectos entre manos: los motores de aeronaves Aeon, creados enteramente en impresión 3D en apenas unos días y ya testados en instalaciones de la NASA; los cohetes Terran, con los que se podría poner en órbita un satélite del tamaño de un coche; y Stargate.

Este último lo definen como la "columna vertebral" de su negocio: "la más grande impresora 3D de metal del mundo", con la que quieren imprimir, directamente, cohetes espaciales —o, al menos, partes bastante más grandes de la estructura de una aeronave—. Según sus cálculos, la impresión 3D aplicada a la ingeniería aeronáutica permitiría que la fase de desarrollo del proyecto se redujese de los 24-48 meses que dura en la actualidad a apenas medio año. Por la parte de operaciones, podría fabricarse y ponerse a volar en dos meses, frente al año completo que tarda hoy en día. Esto, por el momento, poco más que sobre el papel: el único sistema creado mediante este procedimiento está todavía en fase de desarrollo y pruebas. 

Si la parte de crear un cohete mediante una impresora 3D es ya bastante sorprendente, el objetivo final de los fundadores de la compañía no lo es menos. Según explica Ellis a Business Insider, su proyecto contempla enviar un sistema del estilo Stargate en una misión a Marte, para así poder imprimir sobre el terreno marciano los productos necesarios para su supervivencia. "Pensamos que es inevitable que, si la humanidad va a salir a colonizar otros planetas, la impresión 3D es, realmente, la única forma de fabricar elementos como herramientas y piezas de reemplazo". Esto evitaría el peso que supone llevar en el viaje espacial la carga de estructuras que se precisarían a la hora de instalarse allí. 

Aunque la propuesta no es descabellada, no deja de tener problemas. Primero, evidentemente, es que Stargate supere la fase de pruebas y se compruebe como una herramienta confiable. Pero, además, está el tema de qué material emplear para imprimir, ya que una instalación de este tipo tendría que trabajar con materiales en bruto del terreno. Sin embargo, los especialistas en temas de investigación aeroespacial reconocen su potencial. Un elemento a seguir de cerca, que en unos años podría suponer un antes y un después para los planes de la humanidad en el espacio.



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