Industria y Utilities | Noticias | 17 MAY 2019

Cuatro consejos para líderes tecnológicos con los que agilizar la llegada del coche autónomo

Recomendaciones para que los responsables de proyectos de autoconducción pavimenten el camino a la adopción de estos vehículos por los consumidores.
coches
Redacción

La industria del automóvil está invirtiendo muchos esfuerzos, por no hablar de fondos, en el desarrollo de la tecnología de conducción autónoma y su llegada al mercado. Un reciente estudio de Capgemini, The Autonomous Car: A Consumer Perspective, ha puesto el foco en, precisamente, ese extremo de la cadena de producción: los consumidores. El documento investiga las perspectivas de los potenciales usuarios ante la llegada de los coches autónomos, con el resultado de que hay una tendencia a la recepción positiva generalizada; eso sí, se espera que estos vehículos conlleven una serie de mejoras. 

El informe, en el que han participado 5.500 consumidores y 280 compañías de seis países distintos, se pone también el foco en las organizaciones que trabajan en el desarrollo del coche autónomo. A estas se dirigen para facilitarles cuatro recomendaciones con las que acelerar el paso al modelo de conducción autónoma, que van muy de la mano de los futuros clientes. 

Mantener informado al futuro comprador de vehículos autónomos. El hecho de que los usuarios esperen que el nuevo modelo aporte funciones añadidas, alejándose del uso tradicional que se limitaba al transporte, obliga a las empresas a ser claras sobre qué podrán y qué no podrán hacer. Se aboga por evitar malentendidos, que hagan que los consumidores esperen demasiado de estos automóviles. 

Escuchar al consumidor para comprender sus expectativas, y en caso de ser posible, integrarlas al diseño. Es una recomendación que alinea el futuro de la automoción con un modelo 'Mobility-as-a-service'. También deben hacerse eco de los aspectos en los que los usuarios se muestran más reacios, como la ciberseguridad, y asegurarse de que se despejen estas dudas.

Crear un ecosistema de servicios. Es una línea que las grandes compañías ya han comenzado a transitar, y en el futuro deberá volverse estándar, según el estudio. Los consumidores tienen una serie de demandas sobre lo que los vehículos conectados pueden ofrecer, como en temas de ocio y bienestar, y la única manera de cubrirlos de forma óptima es ampliar la oferta de servicios, para lo que se impone un modelo colaborativo. 

Desarrollar competencias en software. En 20 años, los coches han pasado de trabajar con un millón de líneas de código a más de 100 millones, según datos de The New York Times de 2017. Esto obliga a considerar la conducción autónoma no como un proyecto aislado, sino como parte integral del negocio. Por tanto, es necesario fomentar las habilidades necesarias, bien mediante formación dentro de la propia empresa, bien mediante ese ecosistema de 'partners'. En cualquier caso, la integración de tecnología y automoción ya está aquí y promete quedarse mucho tiempo.



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